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	<title>Ficción Breve Venezolana</title>
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	<description>Archivo digital de la literatura de Venezuela</description>
	<lastBuildDate>Sun, 05 Sep 2010 02:27:50 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Los platos del Diablo de Eduardo Liendo: Escribir a sangre y fuego</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator> </dc:creator>
				<category><![CDATA[Sobre libros]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Liendo]]></category>
		<category><![CDATA[Los platos del Diablo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p align="right"><em>&#8220;Vocifero como un energ&#250;meno, y despu&#233;s r&#237;o, r&#237;o hasta sollozar imaginando la frase que dir&#237;a al psicoanalista: &#8220;Doctor por favor, se me seco el cerebro.&#8221;</em><br /><strong>Eduardo Liendo</strong>. Los Platos del diablo</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Todo el que ha intentado escribir sabe lo dif&iacute;cil que es, todos admiran a los escritores (no tanto como a Madonna lo siento), pero pocos saben que ser escritor no es igual a ponerse un cartelito o graduarse de una carrera en la universidad en cinco a&ntilde;os, es una vocaci&oacute;n (como toda profesi&oacute;n que se toma en serio), a veces frustrante e infruct&iacute;fera. Tras comenzar su tarea, el escritor participa en un juego donde la consecuci&oacute;n de la obra es el premio a recibir. Se enfrenta consigo mismo, con sus posibilidades y limitaciones, trata de encausar su necesidad de expresi&oacute;n, de dar con las palabras justas que refieran lo que se ha planteando de antemano como ideas en su imaginaci&oacute;n. Entre ese camino del querer decir y la consecuci&oacute;n del modo apropiado para hacerlo, cualquier autor puede perderse.</p>
<p>Representado en los personajes de dos escritores, Ricardo Azolar y Daniel Valencia, Eduardo Liendo diserta en Los platos del Diablo, su novela recientemente reeditada por Alfaguara, sobre el universo de&nbsp; la creaci&oacute;n literaria.</p>
<p>La vida de Ricardo Azolar transcurre entre su pertinaz esfuerzo por escribir y su empleo en una editorial, no imagina su destino como una continuaci&oacute;n de las circunstancias en las que naci&oacute;: adversas, precarias, mediocres a su modo de ver, y toma la literatura y los libros como el &uacute;nico v&iacute;nculo con el mundo que m&aacute;s le gusta. Desde su infancia determin&oacute; su destino como escritor, pues posee una autoestima que excede los l&iacute;mites de sus propias habilidades en el campo de la literatura, siempre necesit&oacute; crear un texto estimable, que lo ayudar&aacute; a combatir los desaires que sufre en otros aspectos de su vida.<br />Sin embargo, a pesar de su inter&eacute;s legitimo, y su empe&ntilde;o fervoroso por llegar a construir un universo narrativo que lo pudiese catapultar a la palestra literaria, no lo lograr&iacute;a de un modo transparente:</p>
<p>&nbsp;&ldquo;Si, el emprendi&oacute; esa aventura. Pero cada nuevo esfuerzo culminaba en otra imposibilidad. Las malditas palabras. Era cierto lo que escucho decir alguna vez a Malva Granados: El escritor &ndash;dijo es el mas desprovisto y desvalido de todos los artistas, no posee sino las palabras, las mismas palabras gastadas de todos los d&iacute;as, para intentar algo perdurable.&rdquo; (Eduardo Liendo, Los platos del diablo, 57).</p>
<p>A trav&eacute;s de la &ldquo;imposibilidad&rdquo; de este personaje, Liendo construye un discurso que revela algunas aproximaciones sobre lo que significa el hecho de la creaci&oacute;n.&nbsp; Azolar se encontraba en la b&uacute;squeda de la forma &ldquo;perfecta&rdquo;, idealizada, nada de lo que lograba le parec&iacute;a meritorio, nada era suficiente para &eacute;l, necesitaba una obra que le garantizase la perpetraci&oacute;n en el tiempo, la gloria literaria.</p>
<p>Por el contrario, para Daniel Valencia, el otro escritor, perteneciente a un ambiente familiar favorable, lo m&aacute;s importante era simplemente ponerse a la tarea de concebir la obra&nbsp; seg&uacute;n sus propias necesidades,&nbsp; sin esperar el ojo aprobador del lector, no le interesaba el &eacute;xito, tan solo el ejercicio de la escritura.</p>
<p>Ambos personajes prefiguran arquetipos del escritor. Azolar: solitario, con una vida signada por la lectura y los libros, alejado de otro tipo de intereses. Valencia, por el contrario,&nbsp; es completamente opuesto, su imagen no es la de un escritor convencional: &ldquo;Incluso en su modo de vestir se advert&iacute;a cierta originalidad&hellip; Su figura correspond&iacute;a mejor a la supuesta en un juvenil jugador de tenis que en un escritor.&rdquo; (Eduardo Liendo, Los platos del diablo, 24).</p>
<p>A trav&eacute;s del encuentro entre estos dos personajes la trama cobra vida, la presencia femenina &ndash;se enamoran de la misma mujer, Lisbeth-, la insatisfacci&oacute;n y los celos ser&aacute;n los puntos de quiebra de una relaci&oacute;n que culmina en el crimen, del cual ya tenemos conocimiento a partir de la primera p&aacute;gina.</p>
<p>Liendo echa mano de la estructura de la novela policial para presentarnos los hechos. Sin embargo, la trama policial es a penas un recurso que busca reafirmar el sentido de &ldquo;lo literario&rdquo; pues el motivo del crimen es precisamente el robo de un manuscrito, mediante el cual a trav&eacute;s del plagio, Azolar consigue por fin la anhelada consagraci&oacute;n.</p>
<p>Luego ser&aacute; descubierto precisamente debido al mismo, a trav&eacute;s de la pesquisa detectivesca. La literatura, que tanto lucho por poseer, es la causante de su tragedia personal, vinculada con la desesperaci&oacute;n y la insatisfacci&oacute;n que le trajo el &eacute;xito, el cual no fue el refugio que hab&iacute;a esperado:</p>
<p>&ldquo;&iquest;Que hab&iacute;a significado la fama? Nada trascendente aun en el supuesto de que hubiese sido verdadera. Los lectores eran una abstracci&oacute;n tan inhumana como los logaritmos. Mil, diez mil, cien mil ojos sin rostros. &hellip; Nada importante, fuera de la frivolidad de ser reconocido por alguien al doblar una esquina.&rdquo; (Eduardo Liendo, Los platos del diablo, 99)</p>
<p>El ritmo de la narraci&oacute;n de Los Platos del diablo, la vincula con otra obra, que es una referencia constante dentro de la novela, tal vez como un gui&ntilde;o al lector: El Extranjero de Albert Camus, novela corta pero intensa, que atrapa desde la primera l&iacute;nea, y cuyo personaje principal posee, al igual que Azolar, caracter&iacute;sticas psicol&oacute;gicas especiales.</p>
<p>En Los Platos, la literatura es el centro, objetivo y posibilidad de hallar el sentido de la existencia. Di&aacute;logos imaginarios entre Sartre y Wilde divagando sobre el rol del escritor, citas, y referencias son parte de los elementos que constituyen la novela como un relato autorreflexivo: que explora el mismo hecho de novelar, el mundo en que pueden vivir los escritores, las dos caras del ejercicio de la creaci&oacute;n, la sequedad narrativa (Azolar) en contraposici&oacute;n con el talento sin ambages (Valencia).</p>
<p>&ldquo;El escritor novicio corre el riesgo del extrav&iacute;o. Una vez que se interna en el acertijo advierte que no lleva br&uacute;jula y en el mapa no esta delineado el destino. &iquest;Cual es la ruta que puede conducirlo hasta la obra? &iquest;Donde se halla escondida, camuflada, quemante la palabra?&rdquo; (Eduardo Liendo, Los platos del Diablo, 51)</p>
<p>Finalmente, la historia que leemos, la escrita por Eduardo Liendo, la novela en s&iacute; &ndash;Los platos del diablo- es a su vez la que construye Ricardo Azolar, el escritor de ficci&oacute;n, desde su encierro en la c&aacute;rcel:</p>
<p>&ldquo;&hellip;desde su entrada a la prisi&oacute;n tuvo el prop&oacute;sito de escribir una testimonio revelador. Seria el definitivo enfrentamiento con la palabra, esa gran culpa que lo condujo a la ignominia, al mismo centro del abismo&rdquo; (Los platos del Diablo, Eduardo Liendo,13) <br />Eduardo Liendo en Los Platos del Diablo, hace de la literatura un motivo para escribir, avalando un principio esbozado por uno de sus personajes, Daniel Valencia:</p>
<p>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no haces de tu sequedad, tu vac&iacute;o, tu nader&iacute;a, una materia aprovechable? Si insistes tanto en el asunto como soporte de la estructura novel&iacute;stica, ah&iacute; tienes un motivo tan importante como cualquier otro. En todo caso, la originalidad radica en el tratamiento, en el punto de vista, en la inusitada asimilaci&oacute;n de las influencias. Es siempre un juego.&rdquo; (Los platos del diablo, Eduardo Liendo, 66).</p>
<p>Los platos del diablo constituyen un homenaje profundo a la literatura y su ejercicio que vincula al lector con los vericuetos de la ficci&oacute;n, trayendo consigo un debate silencioso sobre la creaci&oacute;n.</p>
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		<title>Fundación para la Cultura Urbana, nueve años haciendo país</title>
		<link>http://www.ficcionbreve.org/w/2010/07/fundacion-para-la-cultura-urbana-nueve-anos-haciendo-pais/</link>
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		<pubDate>Wed, 21 Jul 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación para la Cultura Urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>20/07/10: </strong>Un&#160; fondo editorial que acumula hasta el momento 113 t&#237;tulos; actividades de formaci&#243;n de la talla de la C&#225;tedra Permanente de Im&#225;genes Urbanas, un espacio gratuito de discusi&#243;n y reflexi&#243;n en torno a la ciudad, de la que se han realizado ya 38 ediciones; 10 ediciones del Premio Anual Transgen&#233;rico, de los que han surgido 22 libros&#160; publicados; 10 ediciones de la Conferencia Anual, que ha contado con ponentes de la talla de Jorge Volpi, Fernando Savater, Adolfo Casta&#241;&#243;n y Oriol Bohigas; y m&#225;s de 100 actividades de discusi&#243;n y formaci&#243;n , gratuitas casi en su totalidad, orientadas a construir un espacio de debate plural, son los frutos queofrece al pa&#237;s la Fundaci&#243;n para la Cultura Urbana.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana, creada en abril de 2001, es hoy un ente de naturaleza privada y sin fines de lucro dedicada a la investigaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n de la cultura urbana.</p>
<p>A lo largo de sus 9 a&ntilde;os de existencia la Fundaci&oacute;n ha dirigido su esfuerzo hacia cinco &aacute;reas de acci&oacute;n: editorial, musical, audiovisual, fotogr&aacute;fica y acad&eacute;mica, desarrollando en esta &uacute;ltima una amplia programaci&oacute;n de actividades dirigidas a fomentar el conocimiento profundo de los diversos aspectos que determinan lo urbano (gesti&oacute;n, planificaci&oacute;n, arquitectura y urbanismo, ciudadan&iacute;a, sociolog&iacute;a y creaci&oacute;n, entre otras).</p>
<p>Como instituci&oacute;n ha logrado cumplir cabalmente con la misi&oacute;n inicial: auspiciar y promover la investigaci&oacute;n de las manifestaciones culturales del entorno urbano de la sociedad venezolana, a trav&eacute;s de productos y actividades de alta factura, logrando por&nbsp; ello ser una referencia en el contexto de las fundaciones culturales en Venezuela.</p>
<p>En el &aacute;rea editorial, se han producido 113 publicaciones a lo largo de estos diez a&ntilde;os; una colecci&oacute;n, que llega este a&ntilde;o al tomo n&uacute;mero 100, y que se caracteriza por su diversidad, calidad y flexibilidad; pues re&uacute;ne narrativa, poes&iacute;a, ensayo, reportaje y entrevistas, abarcando reflexiones hist&oacute;ricas, literarias, sociol&oacute;gicas, urban&iacute;sticas, filos&oacute;ficas, period&iacute;sticas o musicales. Cuenta con autores de la talla de Francisco Massiani, Arturo Almandoz, Diego Bautista Urbaneja, Ram&oacute;n Guillermo Aveledo, Alejandro Oliveros, Gustavo Tarre Brice&ntilde;o, Aldemaro Romero, siendo los compiladores de la obra completa de&nbsp; maestros como Juan David Garc&iacute;a Bacca o Juan Liscano. </p>
<p>Entre los t&iacute;tulos de Fundaci&oacute;n destacan: los tres tomos de la ciudad en el imaginario venezolano de Arturo Almandoz, la serie testimonios de inmigrantes que comprende Espa&ntilde;a, Italia, Alemania, Cuba, Argentina, M&eacute;xico y L&iacute;bano, Los modelos de localizaci&oacute;n a la luz del espacio geogr&aacute;fico de Ricardo Men&eacute;ndez Prieto, Encuentros con la gente de Aldemaro Romero, la obra po&eacute;tica completa de Juan Liscano, la ciudad venezolana. Una interpretaci&oacute;n de su espacio y sentido en la convivencia nacional de Silverio Gonz&aacute;lez T&eacute;llez y&nbsp; los tres tomos de Ensayos y Estudios de Juan David Garcia Bacca.</p>
<p>Posee tambi&eacute;n una serie de cuadernos estructurados en seis vertientes: Serie Conferencias, Serie Ideas de la ciudad, Serie Historias, Serie Conversaciones, Serie Fotograf&iacute;as y&nbsp; Serie Testimonios, destacando t&iacute;tulos como Cabrujas, ese &aacute;ngel terrible , que recopila el fruto de un taller dirigido por Yoyiana Ahumada, experta en el tema, Juan Villoro y Adolfo Casta&ntilde;on que recopila las ponencias que estos dos talentos latinoamericanos dieron para la Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana; o Conversaciones con Aldemaro Romero que recopila una serie de di&aacute;logos entre el maestro y el estudioso Federico Pacanins.</p>
<p>Es tambi&eacute;n notable la serie 100 ideas para la ciudad, que recoge las mejores propuestas que permitan solucionar problemas cotidianos en cada urbe, abarcando &aacute;mbitos tan diversos como la vialidad, el deporte o la recreaci&oacute;n. Estos textos, que abarcan Caracas, Barquisimeto, Valencia y Maracaibo&nbsp; son fruto de una serie de concursos emprendidos por este ente en su empe&ntilde;o por generar participaci&oacute;n y conciencia ciudadana.</p>
<p>Una de sus iniciativas con mayor proyecci&oacute;n es la serie Cenital, que comprende tres ensayos fotogr&aacute;ficos de los tres n&uacute;cleos urbanos m&aacute;s grandes del pa&iacute;s, con la visi&oacute;n de realizar un aporte para la investigaci&oacute;n de los flujos urbanos, as&iacute; como de indagar en los territorios que abarcar&aacute;n las ciudades venezolanas al abrirse el siglo XXI. Estas publicaciones incluyen a su vez, ensayos e investigaciones que ofrecen una reflexi&oacute;n arquitect&oacute;nica, urbanista y simb&oacute;lica sobre el fen&oacute;meno de crecimiento y actualizaci&oacute;n de estas metr&oacute;polis en plena expansi&oacute;n.</p>
<p>Como parte de las pol&iacute;ticas de patrocinio, en el 2005 la fundaci&oacute;n hizo posible la publicaci&oacute;n del Diccionario Biogr&aacute;fico de las Artes Visuales en Venezuela, conjuntamente con otra fundaci&oacute;n privada. Esta publicaci&oacute;n de la Galer&iacute;a de Arte Nacional es la materializaci&oacute;n de diez a&ntilde;os de investigaci&oacute;n de un equipo presidido por Alejandro Salas y que, sin duda, ser&aacute; un importante instrumento para la investigaci&oacute;n de las Artes en Venezuela.</p>
<p>La Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana contin&uacute;a realizando un gran esfuerzo institucional para expandir su labor formativa a otras las regiones del pa&iacute;s, teniendo presencia en m&aacute;s de 10 estados. Asimismo tiene un excelente v&iacute;nculo con universidades de todo el pa&iacute;s, realizando junto a ellos foros, exposiciones y conferencias. Es particularmente fruct&iacute;fera la colaboraci&oacute;n con el Instituto de Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, con quienes hemos editado hasta la fecha tres t&iacute;tulos, con investigadores tan diversos como Ricardo Men&eacute;ndez, Giorgio Piccinato o Rosario Salazar; con la Facultad de Humanidades y Educaci&oacute;n de la Universidad Central de Venezuela o con las Facultades de Arquitectura de la UCV y la Universidad del Zulia. Este enlace con la academia es esencial pues permite hacerles llegar libros a muy bajo costo y&nbsp; actividades gratuitas de formaci&oacute;n.</p>
<p>Otro de sus grandes logros ha sido el Concurso Anual Transgen&eacute;rico, una plataforma que, desde el a&ntilde;o 2001, brinda a escritores e investigadores la oportunidad de acceder a un espacio editorial de reconocimiento y prestigio. Este certamen, que alcanza ya su d&eacute;cima edici&oacute;n, busca fortalecer el ejercicio de la investigaci&oacute;n y la escritura en Venezuela, desde una perspectiva que lo hace &uacute;nico entre sus semejantes: la multiplicidad de g&eacute;neros que abarca; ensayo, novela, poes&iacute;a, cuento, teatro, entre otras, conviven en este premio, cuyo &uacute;nico galard&oacute;n anual en sus nueve ediciones pasadas ha sido obtenido tanto por autores consagrados, profesores e intelectuales nacionales, como por noveles escritores. </p>
<p>Entre los ganadores de este concurso que alcanza ya sus diez a&ntilde;os, destacan nombres como&nbsp; Mar&iacute;a Antonieta Flores (2001), Andr&eacute;s Stambouli (2002), Wilfredo Machado (2003), Diego Bautista Urbaneja (2004), Francisco Massiani (2005), Sebasti&aacute;n de la Nuez (2006), Paulette Silva Bauregard (2007), Pedro Enrique Rodr&iacute;guez (2008) y Arturo Guti&eacute;rrez Plaza (2009), escritores e investigadores venezolanos que se desenvuelven en las m&aacute;s diversas &aacute;reas de inter&eacute;s, galardonados por sus aportes a la lectura del entramado social, desde perspectivas po&eacute;ticas, pol&iacute;ticas o hist&oacute;ricas. </p>
<p>En el &aacute;rea de discusi&oacute;n y formaci&oacute;n la Fundaci&oacute;n para Cultura Urbana ha desplegado a lo largo de sus 10 a&ntilde;os m&aacute;s de 100 actividades gratuitas casi en su totalidad, entre conferencias, talleres, foros, simposios,&nbsp; teleconferencias, conversatorios, conferencias anuales y C&aacute;tedras Permanentes de Im&aacute;genes Urbanas. </p>
<p>De ellos es importante destacar las 10 ediciones de nuestra Conferencia Anual, que se ha realizado desde nuestra creaci&oacute;n en 2001 y ha contado con la participaci&oacute;n de un valioso grupo de intelectuales vinculados desde diversos espacios, te&oacute;ricos o de creaci&oacute;n, con la ciudad, como: Enrique Pe&ntilde;alosa, ex Alcalde mayor de Bogot&aacute;; el poeta espa&ntilde;ol Luis Garc&iacute;a Montero; el arquitecto colombiano Alberto Saldarriaga; los escritores mexicanos Adolfo Casta&ntilde;&oacute;n y Juan Villoro, el ex alcalde chileno Mario Olavarr&iacute;a; el fil&oacute;sofo espa&ntilde;ol Fernando Savater; el ex Alcalde de Medell&iacute;n Sergio Fajardo Valderrama y el urbanista espa&ntilde;ol Oriol Bohigas. Todos ellos desde diferentes puntos de vista han permitido construir una visi&oacute;n m&aacute;s amplia del hecho urbano.</p>
<p>Las treinta y ocho (38) ediciones de la C&aacute;tedra Permanente de Im&aacute;genes Urbanas, un programa multidisciplinario de encuentro peri&oacute;dico, gratuito, abierto a todo tipo de p&uacute;blico, dise&ntilde;ado para funcionar como: un espacio de reflexi&oacute;n sobre la ciudad y lo urbano; un espacio de pensamiento y creaci&oacute;n de alto nivel, donde participan estudiosos, especialistas e innovadores en este campo de reflexi&oacute;n y una forma de compromiso con la ciudad y sus ciudadanos, su futuro, su convivencia y su pluralidad.</p>
<p>En este espacio no se exige un punto de vista particular, mas s&iacute; se parte del enfoque del concepto ciudad y la cultura urbana en su m&uacute;ltiple condici&oacute;n de laboratorio de innovaci&oacute;n y creatividad socio-cultural, espacios estrat&eacute;gicos para el desarrollo econ&oacute;mico, y lugares claves de la convivencia pol&iacute;tica y la gobernabilidad. Entre los temas tratados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se encuentra: La significaci&oacute;n de lo urbano en la cultura venezolana dictada por Silverio Gonz&aacute;lez, La Recuperaci&oacute;n del Litoral:&iquest;Proyecto en curso o futuro sin proyecto? Dictado por el Ing.&Aacute;ngel Rangel, Arq. Frank Marcano y el ex Ministro de Ciencia y Tecnolog&iacute;a, Ing.Carlos Genatios; La Carlota:&iquest;Alternativa o calamidad para Caracas? Dictada por el Arq. Rafael Mart&iacute;nez, Maestr&iacute;a de la Universidad Metropolitana o &ldquo;El barrio cuenta su historia. Tres lecturas de la cultura y modos de vida&nbsp; de los barrios caraque&ntilde;os&rdquo; dictada por Teolinda Bol&iacute;var, Pedro Trigo y Alejandro Moreno</p>
<p>Recientemente la Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana edit&oacute; el libro Ciudad, espacio p&uacute;blico y cultura urbana que re&uacute;ne 25 conferencias de la C&aacute;tedra Permanente de Im&aacute;genes Urbanas dictadas por personalidades de la val&iacute;a de Jes&uacute;s Mart&iacute;n Barbero, Manuel Berm&uacute;dez, Adolfo Casta&ntilde;on, Juan Villoro, Teresa Ontiveros, Humberto Eco, Juan Nu&ntilde;o o Adriano Gonz&aacute;lez Le&oacute;n. </p>
<p>En materia de formaci&oacute;n adem&aacute;s, la fundaci&oacute;n lleva diversos talleres&nbsp; paralelos a la C&aacute;tedra que se han enfocado generalmente en la literatura o&nbsp; en la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno urbano; entre ellos destacan los talleres de poes&iacute;a (poes&iacute;a para la vida), dictados en el ret&eacute;n La Planta y la c&aacute;rcel El Rodeo,&nbsp; Alegr&iacute;a y misterios de la escritura dictado por Adriano Gonzalez Le&oacute;n, Los talleres de ensayo y escritura y ciudad dictados por Armando Rojas Guardia, Topograf&iacute;as del turismo. M&eacute;xico DF, Barcelona, Buenos Aires dictado por Jordi Carri&oacute;n; Imaginando la ciudad. Ciudades latinoamericanas y pr&aacute;ctica art&iacute;stica tecnogr&aacute;fica (siglos XX-XXI) dictado por Jos&eacute; Antonio Navarrete y la serie Lecciones de ciudad que invita a arquitectos y urbanistas extranjeros para que nos hablen de las soluciones urban&iacute;sticas ideadas en sus ciudades, de este ya se han hecho dos ediciones: Boston&nbsp; y Barcelona.</p>
<p>En el &aacute;rea Musical la Fundaci&oacute;n a producido tres discos orientados a rescatar la tradici&oacute;n popular y proyectar el talento venezolano: Orquesta Sinfonica Municipal de Caracas: Solista invitada: Gabriela Montero; &Iacute;conos de Violeta Alem&aacute;n y Gilberto Simoza y La canci&oacute;n de Venezuela de Aquiles Machado y Aquiles Baez.</p>
<p>En el &aacute;rea de audiovisuales la fundaci&oacute;n ha editado seis audiovisuales: Mujer, un documental de Alejandra Szeplaki que constituye un acercamiento a la realidad de la mujer venezolana a trav&eacute;s de 6 emprendedoras que narran la lucha de crear nuevas posibilidades. Leo Matiz en Caracas que da vida a un compendio de casi 400 im&aacute;genes que refieren la ciudad de las d&eacute;cadas de los 50-60 vistos a tr&aacute;ves del lente del caricaturista, fotografo y pintor Leo Matiz; Testimonios de inmigrantes, una serie de 4 documentales que recogen las experiencias de cuatro colectivos que se han integrado a nuestra cultura; Machado &amp; Baez, la canci&oacute;n de Venezuela, que es la versi&oacute;n en formato video del disco hom&oacute;nimo y el registro de nuestras&nbsp; dos &uacute;ltimas conferencias anuales con el urbanista Oriol Bohigas y con el ex alcalde de Medell&iacute;n, Sergio Fajardo Valderrama. <strong>/ FBV</strong></p>
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		<title>Los libros más vendidos de junio</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Libros más vendidos de junio]]></category>
		<category><![CDATA[queleer]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><strong>13/07/10: </strong>Listas de libros m&#225;s vendidos en algunas librer&#237;as de Caracas, seg&#250;n sondeo realizado por el equipo de&#160;@queleer</p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Librer&iacute;a El Mundo del Libro</strong> (Sabana Grande)<br />1.- &ldquo;La Segunda Vida de Bree Tanner&rdquo;, Stephenie Meyer<br />2.- &ldquo;La peripecias in&eacute;ditas de Teofilus Jones&rdquo;, Fedosy Santaella<br />3.- &ldquo;Eclipse&rdquo;, Stephenie Meyer<br />4.- &ldquo;Despertar. Cr&oacute;nicas Vamp&iacute;ricas I&rdquo;, J.L. Smith<br />5.- &ldquo;Un puente entre la escuela y la vida&rdquo;, Ader-Egg Ezequiel.<br />6.- &ldquo;Yo amo a mi mami&rdquo;, Jaime Bayly<br />7.- &ldquo;Demian&rdquo;, Hermann Hesse<br />8.- &ldquo;El chiste y su relaci&oacute;n con lo inconsciente&rdquo;, Sigmund Freud<br />9.- &ldquo;El Pr&iacute;ncipe&rdquo;, Nicolas Maquiavelo<br />10.- &ldquo;El Laberinto de la Rosa&rdquo;, Hardie Titania</p>
<p><strong>Librer&iacute;a Libroria</strong> (Las Mercedes)<br />1.- &ldquo;El Principito&rdquo;, Antoine de Saint-Exup&eacute;ry<br />2.- &ldquo;Rayuela&rdquo;, Julio Cort&aacute;zar<br />3.- &ldquo;La sombra del viento&rdquo;, Carls Ruiz Zaf&oacute;n<br />4.- &ldquo;Despachos del Imperio&rdquo;, Boris Mu&ntilde;oz<br />5.- &ldquo;Blue Label / Etiqueta Azul&rdquo;, Eduardo Sanchez Rugeles<br />6.- &ldquo;El Pasajero Truman&rdquo;, Francisco Suniaga<br />7.- &ldquo;Nelson Mandela&rdquo;, Yolanda Pantin<br />8.- &ldquo;La Herencia de la Tribu&rdquo;, Ana Teresa Torres<br />9.- &ldquo;Las poes&iacute;as&rdquo;, Georges Schehad&eacute;<br />10.- &ldquo;La Rep&uacute;blica Bipolar. Vol I: Los poderes del Estado&rdquo;, El Chig&uuml;ire Bipolar</p>
<p><strong>Librer&iacute;a EntreLibros, C.A</strong> (Palos Grandes-La Lagunita)<br />1.- &quot;El Sari Rojo&quot;, Javier Moro <br />2.- &quot;Glamour para llevar&quot;, Margarita Zingg y Mario Aranaga<br />3.- &quot;Cairo Suite&quot;, Lucette Lagnado<br />4.- &quot;Aurora Boreal&quot;, Asa Larsson<br />5.- &quot;La Elegancia del Erizo&quot;, Muriel Barbery<br />6.- &quot;Sumario&quot;, Federico Vegas<br />7.- &quot;El arquero dormido&quot;, Ednodio Quintero<br />8.- &quot;La Bastarda de Estambul&quot;, Elif Shafak<br />9.- &quot;La Herencia de la Tribu&quot;, Ana Teres Torres<br />10.- &quot;La Otra Isla&quot;, Francisco Suniaga</p>
<p><strong>Librer&iacute;a Alejandr&iacute;a II</strong> (C.C. Paseo Las Mercedes)<br />1.- &quot;Caleidoscopio Humano&quot;, Spada Susana<br />2.- &quot;Ciudades que ya no existen&quot;, Fedosy Santaella<br />3.- &quot;La Herencia de la Tribu&quot;, Ana Teresa Torres<br />4.- &quot;Blue Label/Etiqueta Azul&quot;, Eduardo Sanchez Rugeles<br />5.- &quot;Historia de los Venezolanos del siglo XX&quot;, Manuel Caballero<br />6.- &quot;Puertas de Galina&quot;, Alberto Hern&aacute;ndez<br />7.- &quot;Cuba Libre&quot;, Yoani S&aacute;nchez<br />8.- &quot;Sumario&quot;, Federico Vegas<br />9.- &quot;La humillaci&oacute;n&quot;, Phillip Roth <br />10.- &quot;Julia o el Fatum de los Delgado Chalbaud&quot;, Rom&aacute;n Rojas Cabot</p>
<p><strong>Librer&iacute;a Liberarte</strong> (C.C Los Chaguaramos)<br />1.- &quot;Sumario&quot;, Federico Vegas<br />2.- &quot;El Encantador de Perros&quot;, Cesar Mill&aacute;n<br />3.- &quot;La Herencia de la Tribu&quot;, Ana Teresa Torres<br />4.- &quot;La Huesped&quot;, Stephenie Meyer<br />5.- &quot;La Segunda Vida de Bree Tanner&quot;, Stephenie Meyer<br />6.- &quot;Blue Label/Etiqueta Azul&quot;, Eduardo Sanchez Rugeles<br />7.- &quot;Fenomenolog&iacute;a del bolero&quot;, Rafael Castillo Zapata</p>
<p>Fuente: @queleer</p>
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		<title>Concierto en apoyo a la Fundación para la Cultura Urbana</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Centro Cultural Chacao]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación para la Cultura Urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>18/06/10: </strong>Un nutrido grupo de reconocidos m&#250;sicos expresar&#225;n su apoyo a la Fundaci&#243;n para la Cultura Urbana en un concierto pautado para este pr&#243;ximo s&#225;bado 19 de junio, a partir de las 34 de la tarde, en el Centro Cultural Chacao]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La tarde de este s&aacute;bado 19 de junio se llenar&aacute; de m&uacute;sica gracias al concierto que m&aacute;s de 20 instrumentistas y cantantes venezolanos ofrecer&aacute;n como gesto de apoyo y reconocimiento a la labor de la Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana, ente tutelado por el Grupo de Empresas Econoinvest. Nombres como los de Aquiles B&aacute;ez, Roberto Koch, Roberto Castillo, Edward Ram&iacute;rez, Ezequiel Serrano, Rafael &ldquo;Pollo&rdquo; Brito, &Aacute;lvaro Paiva Bimbo, Pablo Gil, Jakelin Liz, Alberto Vergara, Jorge Torres, Eddy Marcano, Mariana Serrano, Hana Kobayashi, Kamelot Ag&uuml;ero,&nbsp; entre otros, ofrecer&aacute;n sus interpretaciones a amigos, relacionados y p&uacute;blico en general a partir de las 3:00 p.m. C&eacute;sar Miguel Rond&oacute;n y Elba Escobar servir&aacute;n de presentadores.<br />Esta iniciativa se suma a las diversas expresiones de solidaridad que ha recibido la Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana, como muestra del reconocimiento a una labor desempe&ntilde;ada desde hace 10 a&ntilde;os, en la que el apoyo a la literatura, la fotograf&iacute;a y el fomento de la formaci&oacute;n e investigaci&oacute;n en temas relacionados con el fen&oacute;meno urbano ha tenido resultados concretos, acogidos con entusiasmo por los propios artistas as&iacute; como&nbsp; el p&uacute;blico, que reconoce en ellos un referente cultural.<br />En el campo de la m&uacute;sica la Fundaci&oacute;n ha realizado un trabajo de promoci&oacute;n del talento nacional, con el destacable apoyo de uno de sus directivos, Ernesto Rangel, quien ha asumido un especial compromiso con la m&uacute;sica urbana venezolana, apoyando la realizaci&oacute;n de conciertos, grabaci&oacute;n de discos y proyecci&oacute;n internacional de nuestros artistas. Por su parte, la Fundaci&oacute;n ha producido varios discos con la misma vocaci&oacute;n, algunos de estos proyectos de la mano de la Orquesta Sinf&oacute;nica Municipal. Han participado de la talla de: Aldemaro Romero, Aquiles Machado, Gabriela Montero, Juan Carlos N&uacute;&ntilde;ez, Violeta Alem&aacute;n, Aquiles B&aacute;ez, Mar&iacute;a Rivas, Rafa Galindo y Gilberto Simoza <strong>/ FBV</strong></p>
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		<title>Ana Teresa Torres, Doctorado Honoris Causa</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Teresa Torres]]></category>
		<category><![CDATA[Doctorado Honoris Causa]]></category>
		<category><![CDATA[UNICA]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>24/05/10:</strong> El acto de entrega tendr&#225; lugar el pr&#243;ximo 27 de mayo en el Centro de Arte L&#237;a Berm&#250;dez, en la ciudad de Maracaibo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ana Teresa Torres, la reconocida narradora y ensayista venezolana, ser&aacute; honrada el pr&oacute;ximo jueves 27 de mayo con el Doctorado Honoris Causa en Literatura por la Universidad Cat&oacute;lica &ldquo;Cecilio Acosta&rdquo; (UNICA) del Estado Zulia. El Consejo Acad&eacute;mico de este centro de estudios decidi&oacute; otorgarle esta distinci&oacute;n por considerarla &ldquo;una valiosa intelectual venezolana, autora de numerosos libros de significativa importancia, tanto en el campo de la psicolog&iacute;a como en el de la literatura&rdquo;. Asimismo, reconoce &ldquo;su destacada labor como escritora de ensayos, cuentos y novelas; su contribuci&oacute;n a la difusi&oacute;n de la literatura venezolana; su rol como promotora y formadora de j&oacute;venes valores de las letras nacionales; su desempe&ntilde;o como docente e investigadora en varias instituciones del pa&iacute;s; as&iacute; como su ejemplo de dignidad, constancia y disciplina, representando y enalteciendo a nuestra cultura en diferentes escenarios y cert&aacute;menes literarios&rdquo;.<br />La ceremonia de entrega tendr&aacute; lugar en el Centro de Arte Moderno &ldquo;L&iacute;a Berm&uacute;dez&rdquo;, de la ciudad de Maracaibo. Las palabras introductorias estar&aacute;n a cargo del Rector de la UNICA, Sr. &Aacute;ngel Lombardi; mientras el discurso de presentaci&oacute;n de Ana Teresa Torres correr&aacute; por cuenta de la doctora Lilia Bosc&aacute;n de Lombardi. Un d&iacute;a antes de este evento, el mi&eacute;rcoles 26 de mayo, la autora sostendr&aacute; un encuentro con la prensa en la sede del Rectorado de la UNICA. Ese mismo d&iacute;a, a las 3 de la tarde, en el Aula 20 de esa casa de estudios, ofrecer&aacute; un conversatorio sobre su m&aacute;s reciente ensayo: La herencia de la tribu. Del mito de la Independencia a la Revoluci&oacute;n Bolivariana, editado por Alfa.&nbsp; <br />Ana Teresa Torres es autora de una amplia bibloigraf&iacute;a en ensayo y novela. En este &uacute;ltimo g&eacute;nero se cuentan los t&iacute;tulos El exilio del tiempo (1990), Do&ntilde;a In&eacute;s contra el olvido (1992), La favorita del se&ntilde;or (1993), Vagas desapariciones (1995), Malena de cinco mundos (2000), Los &uacute;ltimos espectadores del Acorazado Potemkin(1999), El coraz&oacute;n del otro (2004), Nocturama (2006) y La fascinaci&oacute;n de la v&iacute;ctima (2008).&nbsp; <strong>/ FBV (con informaci&oacute;n de Alfa)</strong></p>
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		<title>Letralia celebra catorce años con libro sobre Libertad de expresión</title>
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		<pubDate>Sat, 22 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Letralia conmemorativa]]></category>

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		<description><![CDATA[<strong>22/05/10:</strong> En este libro participan 34 autores de 11 pa&#237;ses y se puede descargar en formato .PDF. Por Venezuela se podr&#225;n leer textos de 11 autores, entre ellos Pedro Enrique Rodr&#237;guez, Manuel Llorens, Marianne D&#237;az Hern&#225;ndez y Alberto Hern&#225;ndez, entre otros.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 20 de mayo, Letralia, tierra de Letras, la revista pionea en Venezuela en la difusi&oacute;n de contenido literario por las redes sociales, cumpli&oacute; catorce a&ntilde;os de actividad. Un total de 232 n&uacute;meros cargados de informaci&oacute;n y difusi&oacute;n literaria la ha convertido en una referencia iberoamericana en las revistas de su estilo. Para celebrar este aniversario, acaba de lanzar el libro digital conmemorativo titulado &quot;Libertad de expresi&oacute;n, poder y censura&quot;, una colecci&oacute;n de textos sobre el derecho a la libre expresi&oacute;n.<br />&ldquo;En Letralia creemos que la vulneraci&oacute;n, por parte del poder, de los derechos ciudadanos, debe ser combatida haciendo uso precisamente del derecho a la libre expresi&oacute;n. El silencio es el refugio de los desvalidos, pero tambi&eacute;n es la madriguera de los c&oacute;mplices. Este libro es entonces, de alguna manera, nuestro aporte a la lucha permanente contra el silencio&rdquo;, dice el editor Jorge G&oacute;mez Jim&eacute;nez en la presentaci&oacute;n.<br />De 297 p&aacute;ginas en su versi&oacute;n PDF, el libro re&uacute;ne testimonios, ensayos, relatos y poemas de 34 autores de 11 pa&iacute;ses. Por Venezuela est&aacute;n incluidos los escritores Wilfredo Carrizales, Alberto Castillo Vicci, Marianne D&iacute;az Hern&aacute;ndez, Juan Guerrero, Alberto Hern&aacute;ndez, Manuel Llorens, Armando Quintero Laplume, Dulce Mar&iacute;a Ramos Ramos, Carlos Rivas, Pedro Enrique Rodr&iacute;guez y Pablo S&aacute;nchez Noguera.<br />El libro se puede leer <a href="http://letralia.com/232/14.htm">en esta direcci&oacute;n</a> <strong>/ FBV</strong></p>
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		<title>Entregado Premio Uslar Pietri a Eduardo Sánchez Rugeles</title>
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		<pubDate>Mon, 17 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[entrega del premio]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Arturo Uslar Pietri]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><span style="WIDOWS: 2; TEXT-TRANSFORM: none; TEXT-INDENT: 0px; BORDER-COLLAPSE: separate" class="Apple-style-span" times="" new=""><span style="TEXT-ALIGN: left; FONT-FAMILY: verdana; COLOR: rgb(65,70,73); FONT-SIZE: 12px; FONT-WEIGHT: 300; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px" class="Apple-style-span">El pasado viernes 14 de mayo, en el Aditorio de la Corporaci&#243;n Andina de Fomento, se hizo entrega de la Primera Edici&#243;n del Premio Iberoamericano Arturo Uslar Pietri de Novela, al caraque&#241;o residenciado en Madrid, <strong>Eduardo S&#225;nchez Rugeles</strong>. El acto cont&#243; con la presencia del presidente del jurado que emiti&#243; el veredicto, el acad&#233;mico Carlos Pacheco, y de las autoridades de la Fundaci&#243;n Casa Arturo Uslar Pietri y de la Corporaci&#243;n Andina de Fomento.<br />Luego de la presentaci&#243;n de la novela (Editada por los Libros de El Nacional), y del acto de entrega del premio, S&#225;nchez Rugeles ley&#243; su discurso de aceptaci&#243;n de esta primera edici&#243;n del Premio Uslar Pietri. </span></span></p>
<p><span style="WIDOWS: 2; TEXT-TRANSFORM: none; TEXT-INDENT: 0px; BORDER-COLLAPSE: separate" class="Apple-style-span" times="" new=""><span style="TEXT-ALIGN: left; FONT-FAMILY: verdana; COLOR: rgb(65,70,73); FONT-SIZE: 12px; FONT-WEIGHT: 300; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px" class="Apple-style-span"><strong>Lea</strong>: <a href="http://www.ficcionbreve.org/site/contenido.php?id=1711">Discurso de aceptaci&#243;n del Premio Arturo Uslar Pietri</a></span></span></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="WIDOWS: 2; TEXT-TRANSFORM: none; TEXT-INDENT: 0px; BORDER-COLLAPSE: separate" class="Apple-style-span" times="" new=""><span style="TEXT-ALIGN: left; FONT-FAMILY: verdana; COLOR: rgb(65,70,73); FONT-SIZE: 12px; FONT-WEIGHT: 300; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px" class="Apple-style-span">El pasado viernes 14 de mayo, en el Aditorio de la Corporaci&#243;n Andina de Fomento, se hizo entrega de la Primera Edici&#243;n del Premio Iberoamericano Arturo Uslar Pietri de Novela, al caraque&#241;o residenciado en Madrid, <strong>Eduardo S&#225;nchez Rugeles</strong>. El acto cont&#243; con la presencia del presidente del jurado que emiti&#243; el veredicto, el acad&#233;mico Carlos Pacheco, y de las autoridades de la Fundaci&#243;n Casa Arturo Uslar Pietri y de la Corporaci&#243;n Andina de Fomento.<br />Luego de la presentaci&#243;n de la novela (Editada por los Libros de El Nacional), y del acto de entrega del premio, S&#225;nchez Rugeles ley&#243; su discurso de aceptaci&#243;n de esta primera edici&#243;n del Premio Uslar Pietri. </span></span></p>
<p><span style="WIDOWS: 2; TEXT-TRANSFORM: none; TEXT-INDENT: 0px; BORDER-COLLAPSE: separate" class="Apple-style-span" times="" new=""><span style="TEXT-ALIGN: left; FONT-FAMILY: verdana; COLOR: rgb(65,70,73); FONT-SIZE: 12px; FONT-WEIGHT: 300; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px" class="Apple-style-span"><strong>Lea</strong>: <a href="http://www.ficcionbreve.org/site/contenido.php?id=1711">Discurso de aceptaci&#243;n del Premio Arturo Uslar Pietri</a></span></span></p>]]></content:encoded>
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		<title>Discurso de recepción del Premio Arturo Uslar Pietri</title>
		<link>http://www.ficcionbreve.org/w/2010/05/discurso-de-recepcion-del-premio-arturo-uslar-pietri/</link>
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		<pubDate>Mon, 17 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator> </dc:creator>
				<category><![CDATA[Varios]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Discurso de recepción del Premio Uslar Pietri]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Discurso de recepci&#243;n del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo &#218;slar Pietri 2010, le&#237;do en el auditorio de la Corporaci&#243;n Andina de Fomento, el pasado 14 de mayo de 2010.</p>
<p>Cortes&#237;a de <a target="_blank" href="http://www.relectura.org">ReLectura</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Asuntos urgentes demandan nuestra reflexi&oacute;n. En esta oportunidad, no me pronunciar&eacute; en torno a los posibles m&eacute;ritos o deficiencias de una novela llamada Blue Label/Etiqueta Azul. El dif&iacute;cil arte que supone hablar de s&iacute; mismo exige un sentido de la humildad, la econom&iacute;a de medios y la autocr&iacute;tica que, en ocasiones, dada la ambig&uuml;edad de las actitudes humanas, suele confundirse con la prepotencia. Si Arturo Uslar Pietri, con fina iron&iacute;a, declin&oacute; hablar de sus Las Lanzas Coloradas en el ensayo Hombres y letras de Venezuela, no pretendo refutar esa lecci&oacute;n. En esta ceremonia, podr&iacute;a improvisar una sugerente reflexi&oacute;n sobre los motivos, complejos, pesquisas e intuiciones que, actualmente, configuran la escritura en Am&eacute;rica; podr&iacute;a, en ejercicio l&uacute;dico, ofrecer un desmontaje pseudoerudito del canon de nuestra historia literaria; podr&iacute;a imitar los ejemplos de Roberto Bola&ntilde;o, Vila-Matas o Vallejo y, alternativamente, exponer transgresiones sagaces, iron&iacute;as metaliterarias o invectivas tremendistas. Los &uacute;ltimos sucesos, sin embargo, me obligan a utilizar la literatura como mero contexto. Hoy debo hablar de otros asuntos. La revisi&oacute;n fragmentaria de los ensayos de Arturo Uslar Pietri permite apreciar, a primera vista, los avatares de una obsesi&oacute;n; obsesi&oacute;n que ha sido el epicentro de recientes insomnios, mon&oacute;logos inconclusos, refutaciones silentes y paradigmas revocados. En esta oportunidad, sin falsos entusiasmos ni militancia maniquea, pretendo ofrecer algunas consideraciones en relaci&oacute;n con la m&aacute;s aguda de todas las mortificaciones de Arturo Uslar Pietri: hoy, debo hablar de Venezuela. Desde las limitaciones del ingenio, utilizar&eacute; este espacio para improvisar un Pizarr&oacute;n.</p>
<p>Hablar de Venezuela es un ejercicio complicado. Nuestra idiosincrasia est&aacute; ensamblada sobre una fr&aacute;gil estructura de prejuicios, de mitos de creaci&oacute;n, resentimientos fundacionales e hipersensibles narcisismos que, en la mayor&iacute;a de los casos, distorsionan el sentido de la reflexi&oacute;n y la intenci&oacute;n. La autocr&iacute;tica, en distintos contextos, se percibe como ofensa. La Naturaleza y el pasado legendario suelen ser los argumentos sobre los cuales fundamos nuestra epopeya. La condici&oacute;n humana, sin embargo, se pierde de vista, se esquiva, se parodia. Si bien la crisis de hombres ha sido una constante discursiva en la ensay&iacute;stica venezolana a&uacute;n, p&uacute;blicamente, resulta espinoso reconocer nuestra cultura imperfecta. El fracaso social sigue siendo un tab&uacute;. Cecilio Acosta, Brice&ntilde;o Iragorry, Pic&oacute;n Salas y, en ocasiones, el propio Uslar son pensadores antip&aacute;ticos, inc&oacute;modos; su transgresora lucidez atenta contra nuestra irrefutable cultura de la grandeza.</p>
<p>Pasados diez a&ntilde;os del siglo XXI, dejando de lado esencialismos rom&aacute;nticos, hemos de reconocer la contundencia de la derrota. Venezuela, hoy d&iacute;a, es una hip&oacute;tesis no resuelta. El presente, en sus m&uacute;ltiples facetas, es un indicio claro de que no sabemos vivir en sociedad. La tradici&oacute;n, de alguna forma, ha naturalizado la violencia; sin darnos cuenta nos acostumbramos a la discutible dignidad del insulto y al conformismo mediocre. Esta situaci&oacute;n ha dado lugar a que las nuevas generaciones sean herederas de una idiosincrasia falsa, de una virtud supuesta. Solemos definirnos, p&uacute;blicamente, como un pueblo alegre; esta alegr&iacute;a espont&aacute;nea, esta integridad del ser dicharachero nos ha permitido configurar una especie de humorismo tr&aacute;gico, de carcajada nerviosa. Quiz&aacute;s, como salubre ejercicio de madurez y catarsis, sea necesario reconocer que nuestra verdadero patrimonio es el de la tristeza; una tristeza que se funda en la imposibilidad del di&aacute;logo, en el elogio permanente de la burla, en el miedo a los otros, la espont&aacute;nea desconfianza y la feliz ignorancia que ha dado lugar a aquello que, con orgullo impostado, hemos definido como viveza; dudoso atributo que, en el fondo, no es otra cosa que la lenta agon&iacute;a de nuestra eticidad.</p>
<p>La cultura pol&iacute;tica ha convertido el siglo XIX en una &eacute;tica. La escuela nos ense&ntilde;a que el pasado es algo as&iacute; como un destino manifiesto; que el retroceso, desde cierto punto de vista, es una forma de avance. El ideario decimon&oacute;nico ha sido una invasiva referencia de excelencia, de verdad incuestionable, de teolog&iacute;a pagana. Intuyo que nuestro estancamiento sociocultural est&aacute; en clara relaci&oacute;n con la dependencia enfermiza de ese imaginario mundano. A este respecto, con las manos atadas en el paradigma rom&aacute;ntico descrito con lucidez por Luis Castro Leiva, me gustar&iacute;a presentar a la juventud venezolana una modesta propuesta: convertir el siglo XIX en documento. Nuestro mundo es otro, las formas de lo real han cambiado de manera rotunda. Lo dir&eacute; sin ambages ni eufemismos: la pretensi&oacute;n de ser bolivariano en nuestros d&iacute;as, adem&aacute;s de un vago anacronismo, es una ingenuidad; ingenuidad condicionada por el peso inevitable del tiempo, por el orden del mundo, por la relaci&oacute;n fren&eacute;tica e incomprendida entre el desarrollo tecnol&oacute;gico, los modos de la rutina y los complejos escenarios de lo contempor&aacute;neo. Si bien, en su contexto, reconozco el valor, la belleza, la originalidad y la necesidad hist&oacute;rica de plantear esas inquietudes, afirmo, con profunda responsabilidad, que los intereses de la Venezuela contempor&aacute;nea no aparecen descritos en la Carta de Jamaica.</p>
<p>Esa historia pol&iacute;tica, contemplativa y acr&iacute;tica, ha sido la responsable de la vulgarizaci&oacute;n de las palabras. Una revisi&oacute;n superficial de los manuales de historia de Venezuela nos habla, por ejemplo, del deterioro conceptual de la palabra revoluci&oacute;n. Desde 1830 hasta nuestros d&iacute;as asistimos a una especie de Rock en R&iacute;o o concierto popular de revoluciones: azules, amarillas, libertadoras, restauradoras, rojas, de abril, de octubre, de reformas y un largo etc&eacute;tera de inabarcables verg&uuml;enzas. A este respecto, con s&uacute;bita intuici&oacute;n, Ram&oacute;n D&iacute;az S&aacute;nchez expres&oacute; en su olvidado e inolvidable ensayo sobre Antonio Leocadio Guzm&aacute;n que los venezolanos, por revoluci&oacute;n, entienden cualquier impulso animal de rebeld&iacute;a, subversi&oacute;n o atropello brutal de la ley. Hoy, en 2010, creo que es leg&iacute;timo tomar posici&oacute;n ante este descolorido sustantivo. Yo no creo en revoluciones; s&iacute; creo, por otro lado, en la necesidad de una profunda revisi&oacute;n, de un examen de conciencia com&uacute;n &ndash;una especie de psicoan&aacute;lisis social- en el que podamos confrontar los or&iacute;genes del conflicto y tratar de justificar nuestra sucesiva incapacidad para constituirnos como un colectivo si no arm&oacute;nico, al menos, tolerante y sostenible. Insisto, a&uacute;n corriendo el riesgo de la redundancia, en el hecho de que debemos adaptarnos a la cronolog&iacute;a. La historia es s&oacute;lo historia, experiencia, teor&iacute;a, referente, acopio cultural, ense&ntilde;anza y est&iacute;mulo, pero es necesario entender que el presente y el futuro son categor&iacute;as distintas. A pesar del auge tecnol&oacute;gico, del I-pad y la dependencia enfermiza del BlackBerry seguimos siendo una sociedad feudal y mitol&oacute;gica. La escuela venezolana sigue contando nuestro pasado a trav&eacute;s del esquema de los grandes relatos, historias que complacen, de la manera m&aacute;s superficial, el fanatismo de la pertenencia pero que, con el paso del tiempo, y quiz&aacute;s por el abuso del discurso pol&iacute;tico, han dejado de constituir un arraigo. La cultura del mito trasciende la cuesti&oacute;n decimon&oacute;nica; una sucesiva estructura de mitos modernos ha pasado a ser la marca referencial de nuestra historia contempor&aacute;nea. Miguel Otero Silva, a este respecto, subray&oacute; con furia en un pr&oacute;logo posterior a la publicaci&oacute;n de Fiebre las posibles perversiones que pod&iacute;an suceder tras la mitificaci&oacute;n de la llamada de Generaci&oacute;n del 28; aquella reflexi&oacute;n, como el Mensaje sin destino de Brice&ntilde;o Iragorry, se perdi&oacute; en el tiempo. La disciplina hist&oacute;rica, en este contexto, colapsa. De manera binaria encontramos, permanentemente, la vulgarizaci&oacute;n de la memoria: 18 de octubre de 1945; mito, de nuevo la palabra revoluci&oacute;n; la dictadura de Marcos P&eacute;rez Jim&eacute;nez, mito, relato preciosista sobre la magnificencia de la infraestructura y el orden; luego, entre distintas escaramuzas, se conform&oacute; una burda mitificaci&oacute;n del af&aacute;n libertario de los a&ntilde;os sesenta, la guerrilla, la capucha, el terrorismo ingenuo y la transgresi&oacute;n banal se constituyeron en nuestro imaginario como un referente de lucha, de libertad posible. La historia, en este ir y venir de epopeyas de serie B, no deja de ser una nota al margen; la experiencia, las vivencias, aparentemente, no importan.</p>
<p>A pesar del entorno hostil, a pesar del rencor institucionalizado, he logrado aprehender la posibilidad de una esperanza; esperanza real, ajena al universo pueril de las buenas intenciones y el optimismo fatuo. Distintas experiencias me han hecho apostar por la idea de futuro. Durante tres a&ntilde;os tuve la oportunidad de trabajar como docente en el dif&iacute;cil marco de la Educaci&oacute;n Media caraque&ntilde;a. Aquella fue una elecci&oacute;n personal que, m&aacute;s all&aacute; de la p&iacute;rrica remuneraci&oacute;n, me trajo satisfacciones inmensas. Esa elecci&oacute;n fue censurada por muchos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, licenciados en disciplinas human&iacute;sticas. Con ese tipo de sarcasmo cruel y fascinante con el que letrados y fil&oacute;sofos empapelan sus mundos, muchas veces fui interpelado por la supuesta vulgaridad de mi oficio. Para muchos de mis compa&ntilde;eros, yo no era m&aacute;s que el pobre pana que s&oacute;lo qued&oacute; para dar clases en bachillerato, aquel cuyas aspiraciones &ndash;al aceptar el innoble ejercicio de la docencia- parec&iacute;an estancarse, conformarse con el esc&aacute;ndalo infantil e insignificante de un aula de clase. Nunca di respuestas a estos se&ntilde;alamientos; mi temperamento siempre evit&oacute; el tener que justificar algo que, entonces, no sab&iacute;a expresar con palabras. En esta oportunidad, respaldado por el perfil pedag&oacute;gico de Uslar, creo que podr&iacute;a intentar responder a esas denuncias y, al mismo tiempo, justificar mi credo por la idea de futuro. Tal vez parezca cursi o rom&aacute;ntico pero entiendo que, hoy d&iacute;a, la cuesti&oacute;n de la ense&ntilde;anza no es m&aacute;s que un ejercicio de miradas. S&eacute; que los j&oacute;venes de la Venezuela del siglo XXI s&oacute;lo necesitan que alguien se tome la molestia de verlos a los ojos y entender la infinita sucesi&oacute;n de paradojas que se confrontan en la adolescencia. En las miradas de los estudiantes con los que tuve la oportunidad de trabajar vi algo que, por lo general, echo de menos en los rostros de mi generaci&oacute;n; algo sencillo, algo simple, algo que nuestra tradici&oacute;n de fracasos e improvisaciones ha convertido en an&eacute;cdota chistosa, algo que la ignorancia denuncia y que por una especie de determinismo social o mecanismo de defensa, pareciera sano excluir. En aquellos ojos hab&iacute;a, simplemente, sue&ntilde;os. Y educar, a mi humilde criterio, no es m&aacute;s que saber canalizar e interpretar las posibilidades de esos sue&ntilde;os. &ldquo;A mitad del camino de la vida, ausente y extraviado en mi selva particular&rdquo; a&uacute;n desconozco la mayor&iacute;a de las cosas del mundo. A veces, cuando la realidad ofrece su rostro m&aacute;s visceral, cuando la muerte y la miseria imponen su criterio, dudo de la existencia de Dios, otras veces cuestiono su bondad. Mi realidad se sostiene sobre una infinita sucesi&oacute;n de dudas, contradicciones y dos o tres certezas. Una de esas certezas se funda en la necesidad de reforzar y constituir el valor humano y trascendental de la ense&ntilde;anza.</p>
<p>Hablar de optimismo en Venezuela puede resultar un ejercicio vano. El verbo so&ntilde;ar, incluso, inscrito en una larga tradici&oacute;n de descreimiento y parodia, podr&iacute;a dar a mis palabras lecturas sensibleras o asimilar esta ponencia a slogans de religiones postmodernas, inspiradas en una especie de paganismo mercantil. S&eacute; que las nuevas generaciones, aquellas que heredar&aacute;n el descalabro del presente, s&oacute;lo necesitan inspiraci&oacute;n, algo en qu&eacute; creer, algo que se parezca a lo que aspiran, a lo que el mundo real les exige en lugar de la f&aacute;bula festiva de los h&eacute;roes amistosos que de mutuo acuerdo fundaron, a la manera de los mundos de Leibniz, el mejor de los pa&iacute;ses posibles.</p>
<p>Resulta vergonzoso apreciar c&oacute;mo, a lo largo del siglo XX, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos utilizaron a conveniencia el recurso ret&oacute;rico de la patria. Desde esta tribuna, sin tener inferencias precisas, me pregunto: &iquest;Qu&eacute; es la patria? &iquest;Qu&eacute; significa, en el siglo XXI, esa noci&oacute;n abstracta y alienante? Mis convicciones vacilan a este respecto. Intuyo, sin embargo, que si tuviera que elegir entre la prostituida espada de un h&eacute;roe viejo y una visi&oacute;n de pa&iacute;s constituida por el bienestar de sus gentes, la calidad de vida o la ut&oacute;pica perspectiva de un fin de semana sin asesinatos in&uacute;tiles no tendr&iacute;a mucho qu&eacute; discernir. Las espadas, a fin de cuentas, no son m&aacute;s que piezas de museo, objetos de un siglo que caduc&oacute;. Creo con firmeza que este pa&iacute;s s&oacute;lo tendr&aacute; un desarrollo posible cuando logremos arrancar de nuestro imaginario toda esa ret&oacute;rica bald&iacute;a de bayonetas, caballos moribundos y escaramuzas devenidas en &eacute;pica. Entiendo que, a la luz del paradigma oficial, hacer patria supone expresar una sentida indignaci&oacute;n porque la armada invencible de una potencia extranjera utilice los puertos de Curazao para repostar combustible. Probablemente, el hacer patria exige gritar injurias o fingir agravios ante el mundo por la noticia de que un avi&oacute;n invisible sobrevol&oacute; el espacio a&eacute;reo de San Antonio del T&aacute;chira. O, quiz&aacute;s, esa idea de patria exija aplaudir la compra desmedida de armamento a las antiguas rep&uacute;blicas sovi&eacute;ticas que, procur&aacute;ndose un futuro m&aacute;s o menos digno, buscan en el mercado internacional obtener un beneficio rentable de su chatarra. Si eso es hacer patria, entonces manifiesto mi desinter&eacute;s y, de ser necesario, mi renuncia. Antes que esa visi&oacute;n vulgar y rastrera del arraigo me conformo con hacer literatura y, protegido por la dignidad de las aulas, desarmado, asistido &uacute;nicamente por la voluntad y el valor del estudio, empe&ntilde;arme en decirle a un grupo de adolescentes que someter a cr&iacute;tica la memoria hist&oacute;rica de un pa&iacute;s es el deber natural de toda generaci&oacute;n que aspire a la excelencia; sugerirles que la vida s&oacute;lo vale la pena ser vivida si se tiene un m&iacute;nimo sentido del significado del respeto, la paz y aquello que otras culturas entienden por la palabra libertad.</p>
<p>A mediados del siglo pasado, Miguel &Aacute;ngel Asturias inici&oacute; un fascinante ciclo que la cr&iacute;tica literaria ha definido como novelas de dictadores. Tambi&eacute;n Arturo Uslar Pietri, con su Oficio de difuntos, tom&oacute; posici&oacute;n en torno al relato de las sistem&aacute;ticas violaciones de los derechos humanos llevadas a cabo por reg&iacute;menes de fuerza. Las dictaduras, por fortuna, son parte del pasado de Am&eacute;rica. Existe una excepci&oacute;n insular, es cierto, excepci&oacute;n que de manera curiosa es el modelo pol&iacute;tico de ciertos gobiernos. Hoy d&iacute;a, valdr&iacute;a la pena plantear a los creadores de ficciones, artistas pl&aacute;sticos, m&uacute;sicos y dem&aacute;s ingenieros del esp&iacute;ritu, la posibilidad de constituir el ciclo narrativo de las democracias artificiales. Aquellas que, tras una vulgarizaci&oacute;n y vigilancia opresiva del voto, propugnan ideolog&iacute;as sin ideas, socialismos asociales e inventan banales efem&eacute;rides con el fin de promover conflictos innecesarios y hacer apolog&iacute;a de la guerra. La persistencia del discurso pol&iacute;tico por avanzar hacia el pasado produce insoportables alergias. Asombra contemplar c&oacute;mo la d&eacute;cada perdida, aquella que se inici&oacute; con la tragedia de La Guaira, ha representado el retorno a epidemias de paludismo, malaria y mal de Chagas; a la paulatina desaparici&oacute;n del agua potable y la luz el&eacute;ctrica; a la reivindicaci&oacute;n del trueque y la indolencia creciente ante al bandolerismo de nuestras autopistas, convertidas en caminos de tierra.</p>
<p>Hoy, a trav&eacute;s de este reconocimiento, quisiera tomar posici&oacute;n a favor del futuro. Creo firmemente en el poder de las palabras. Tengo la convicci&oacute;n de que la literatura es inmune a la censura y al agravio, al grito feraz del ignorante. El poder, el pobre poder, podr&aacute; utilizar sus ministerios para amedrentar al pensamiento libre; se podr&aacute;n cerrar medios de comunicaci&oacute;n e intimidar la voluntad de hombres y mujeres con fusiles y ballenas pero, dif&iacute;cilmente, pueda constituirse alg&uacute;n decreto que silencie el empe&ntilde;o de la voluntad, la promiscuidad de los sue&ntilde;os y la invulnerabilidad de las palabras. Esa idea, justamente, es la que pretendo infundir en el aliento mortificado de las nuevas generaciones. Mi arenga a la juventud apuesta por el retorno a lo esencial, a la dignidad del lenguaje. Simplemente, lean, vuelvan a leer, piensen, sean autocr&iacute;ticos. La tolerancia s&oacute;lo se construye con el ejercicio cotidiano de la paciencia y el di&aacute;logo. Aprendan a escucharse a s&iacute; mismos, a refutarse, a administrar con madurez la sucesi&oacute;n humana del subir y el caer. Pido disculpas al auditorio por la posible pedanter&iacute;a de mi estilo did&aacute;ctico, no he perdido el h&aacute;bito del aula y la ret&oacute;rica, mal acostumbrada a las franelas beiges de los estudiantes, imita el gesto vocativo de mi oficio. No pretendo decir a nadie lo que tiene que hacer o, mucho menos, c&oacute;mo debe vivir. Mi relaci&oacute;n con la ense&ntilde;anza es un conflicto no resuelto, un argumento lacerante del insomnio, una cruzada particular que, probablemente, a la luz de alguna legislaci&oacute;n a la carta pueda ser tipificada como delito. No es de extra&ntilde;ar que el humilde deseo de que este pa&iacute;s pueda ser un lugar mejor, seg&uacute;n el criterio fan&aacute;tico de alg&uacute;n ministerio iletrado, sea previsto como una inaceptable falta que merezca ser castigada con la rueda o el potro.</p>
<p>Tras este magma irresoluto de consideraciones intempestivas tengo el afable deber de exponer algunos agradecimientos. Agradezco, en principio, a la Fundaci&oacute;n Arturo Uslar Pietri por su exagerada diligencia en todo lo que ha representado la organizaci&oacute;n y convocatoria de este Premio Iberoamericano de Novela. Subrayo, en este contexto, la abusiva bondad de mi amigo N&iacute;kola Krestonosich quien, en estos d&iacute;as saturados de diligencias y nuevas experiencias, se ha convertido en una especie de Virgilio, abandonado en el averno caraque&ntilde;o. M&aacute;s all&aacute; del respaldo a la novela quisiera dar un reconocimiento a la Fundaci&oacute;n por la encomiable labor que realizan con el Sistema de Ni&ntilde;os y J&oacute;venes Escritores de Venezuela, una gesta que, sin duda, procurar&aacute; grandes beneficios. De igual forma, agradezco a los miembros del jurado por la lectura cr&iacute;tica y amable que hicieron no s&oacute;lo de Blue Label/Etiqueta Azul sino tambi&eacute;n de mi incomprendida Transilvania. Cuando, hace un a&ntilde;o aproximadamente, comenc&eacute; a redactar Blue Label nunca imagin&eacute; que aquel trabajo solitario, aquel ejercicio de otredades, transgresiones l&uacute;dicas, ret&oacute;ricas juveniles y recuerdos inconexos podr&iacute;a tener la potencialidad de convertirse en texto publicado. Mis objetivos literarios, obstinadamente, estaban enfocados en otro proyecto. Aprend&iacute; a creer en Blue Label gracias al apoyo y el est&iacute;mulo de algunas personas cercanas a mi entorno. En este sentido, agradezco el oficio lector de mi esposa, Beatriz Castro, quien hizo severas lecturas del manuscrito y, con suma pertinencia, denunci&oacute; gazapos, redundancias, cacofon&iacute;as y defectos puntuales que mis primeras lecturas no alcanzaron a precisar; a Cecilia Egan por su fe incuestionable en la novela; por el mensaje de texto que, en una madrugada de octubre, me hizo llegar para decirme que Blue Label, a pesar de estar hablada en venezolano, hab&iacute;a logrado tropezar con el lenguaje universal que supone el v&eacute;rtigo de la adolescencia. Debo expresar tambi&eacute;n un sentido agradecimiento a Luis Yslas, Rodrigo Blanco y a todo el equipo de mi casa virtual, el portal ReLectura. Hay otros agradecimientos que, intuyendo la fragilidad de mi temperamento, preferir&iacute;a hacer de manera privada. Mi familia, en sus dos vertientes, desciende de una legendaria estirpe de sensibleros que, inevitablemente, me ha hecho depositario de un esp&iacute;ritu blando. La conciencia de mi debilidad, la verg&uuml;enza y el respeto por las formas solemnes no me permiten pronunciar algunos nombres que, por dem&aacute;s, s&eacute; que no hace falta mencionar.</p>
<p>Quisiera cerrar esta intervenci&oacute;n haciendo referencia a un conflicto irresoluble y omnipresente en las distintas discusiones sobre el pasado, el presente y el futuro de Venezuela; conflicto que, &uacute;ltimamente, he tropezado en m&uacute;ltiples foros y tertulias. Me refiero al &aacute;lgido debate sobre la venezolanidad. Hay un empe&ntilde;o casi fan&aacute;tico en demostrar la pureza del folklore, la autenticidad de la tradici&oacute;n y el hermetismo de nuestra esencia. En distintos contextos, existe una urgente necesidad por descubrir un origen supuesto, una ra&iacute;z com&uacute;n, un patrimonio tel&uacute;rico. Esa abstracci&oacute;n imaginada, en ocasiones, se enfrenta de bruces contra la refutaci&oacute;n de lo real. La venezolanidad es un asunto que, particularmente, no me crea conflicto. Tengo la convicci&oacute;n de que la condici&oacute;n humana es anterior a la idea de naci&oacute;n y que, seguramente, s&oacute;lo lograremos ser un pa&iacute;s digno cuando, haciendo a un lado el juego de la idiosincrasia perfecta, trabajemos con humildad y paciencia en la reconstrucci&oacute;n de aquello que Uslar Pietri defin&iacute;a con la sencilla y compleja noci&oacute;n de valores humanos. Quiz&aacute;s, a los ojos del mundo, podamos convertirnos en un referente virtuoso el d&iacute;a que la virtud se practique de manera espont&aacute;nea en lugar de ejercer la excelencia por encargo o la &eacute;tica por turnos a la que cierta indolencia social nos ha mal acostumbrado. El arraigo, probablemente, sea algo indefinible; palpable, perceptible a los sentidos, pero que trasciende las formas esenciales del lenguaje. Siempre he pensado que la venezolanidad ha de ser algo as&iacute; como esos cotidianos olvidos dom&eacute;sticos, como aquellos episodios en los que la prisa o el estr&eacute;s nos hacen perder de vista, por ejemplo, las llaves de la casa. La impaciencia, en esas circunstancias, nos obliga a buscar en lugares remotos, a remover papeles y desordenar la casa. Tarde caemos en cuenta, con justificada verg&uuml;enza, que las llaves las ten&iacute;amos en la mano o que, distra&iacute;damente, las hab&iacute;amos colocado en otro bolsillo. Tengo la convicci&oacute;n de que nos encontraremos el d&iacute;a que dejemos de buscarnos. Algo me dice que, perdidos, desorientados, humillados y ofendidos, a&uacute;n estamos ah&iacute; y, que de alguna forma, a pesar del envilecimiento innegable, siempre hemos estado ah&iacute;.</p>
<p>Apelo, como corolario a esta reflexi&oacute;n desesperada, a la autoridad po&eacute;tica. Quisiera prologar el punto final citando las palabras de William Carlos Williams en su prefacio al Aullido de Ginsgberg. All&iacute;, el autor dice algo que a pesar de la diferencia de los contextos nacionales redunda y simpatiza con aquello que Cesare Pavese describi&oacute; con gran tino como el oficio de vivir. Cedo la palabra al bardo para luego volver a la guarida del silencio. Dice el poeta, tambi&eacute;n americano: &ldquo;A pesar de las experiencias m&aacute;s degradantes que la vida pueda ofrecer a un hombre, el esp&iacute;ritu del amor sobrevivir&aacute; para ennoblecer nuestras vidas si y s&oacute;lo si somos capaces de conservar la inteligencia, el valor, la fe y el arte de perseverar&rdquo;.</p>
<p>Gracias por su atenci&oacute;n. Buenas noches.</p>
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		<title>Quinta edición de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana</title>
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		<pubDate>Mon, 10 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Convocatoria]]></category>
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		<description><![CDATA[<strong>10/05/10:</strong> Rodrigo Blanco Calder&#243;n, Fedosy Santaella, Gabriel Payares, Martha Dur&#225;n y Jos&#233; Tom&#225;s Angola (todos participantes de ediciones anteriores de este evento) ser&#225;n los encargados de presentar a los nuevos narradores de esta quinta edici&#243;n, que tendr&#225; lugar en el Centro Cultural Chacao entre el 17 al 21 de este mes]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Atendiendo a la iniciativa del Pen Venezuela, los escritores Ana Teresa Torres y H&eacute;ctor Torres convocaron a la quinta edici&oacute;n del evento que viene realiz&aacute;ndose desde 2006 con el auspicio de Cultura Chacao. La V Semana de la Nueva Narrativa Urbana tendr&aacute; lugar la semana del 17 al 21 de mayo de 2010 en el auditorio abierto del Centro Cultural Chacao de El Rosal, a las 7 PM. La cita est&aacute; abierta para todos aquellos que quieran venir a escuchar las voces en vivo de la narrativa emergente venezolana. Quince cuentistas leer&aacute;n para el p&uacute;blico una muestra de sus cuentos in&eacute;ditos, acompa&ntilde;ados por escritores que participaron en las anteriores ediciones.<br />Cronograma de presentaciones:<br />LUNES 17: Mar&iacute;a Ignacia Alcal&aacute; (Caracas, 1985), Alexis Pablo (Porlamar, 1983) y Jes&uacute;s Ernesto Parra (La Victoria, 1979). Presentaci&oacute;n y comentarios: Rodrigo Blanco Calder&oacute;n.<br />MARTES 18: Harold Mota (Calabozo, 1982), Carlos Pati&ntilde;o (Caracas, 1978) y Jhon Manuel Silva (Caracas, 1984). Presentaci&oacute;n y comentarios: Fedosy Santaella.<br />MIERCOLES 19: Marjorie Landaeta (Barinas, 1983), Dulce Mar&iacute;a Ramos (Caracas, 1978) y Graciela Y&aacute;&ntilde;ez Vicentini (Caracas, 1981). Presentaci&oacute;n y comentarios: Gabriel Payares.<br />JUEVES 20: Hern&aacute;n Lameda (Guadalajara, M&eacute;xico, 1980), Michelle Roche Rodr&iacute;guez (Caracas, 1979) y Marcel Ventura (Barcelona, Espa&ntilde;a, 1987). Presentaci&oacute;n y comentarios: Martha Dur&aacute;n.<br />VIERNES 21: Noelia Depaoli (Rosario, Argentina, 1984), Mar&iacute;a Eugenia Mayobre (Caracas, 1976) y Ricardo Ram&iacute;rez (Ciudad Bol&iacute;var, 1976). Presentaci&oacute;n y comentarios: Jos&eacute; Tom&aacute;s Angola.<br />Ese mismo viernes se presentar&aacute; el libro con las dos ediciones anteriores de este evento, el cual ser&aacute; editado por la Fundaci&oacute;n para la Cultura Urbana. <strong>/ FBV</strong></p>
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		<title>Se inicia convocatoria de la Segunda Edición del Premio de la Crítica</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Hector Torres</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<strong>06/05/10:</strong> Luz Marina Rivas (UCV), Miguel &#193;ngel Campos (LUZ) y Carmen Victoria Vivas (USB) ser&#225; el jurado encargado de seleccionar la novela de este a&#241;o, el cual tendr&#225; un premio de seis mil bol&#237;vares. Este a&#241;o el jurado preseleccionar&#225; hasta un m&#225;ximo de cinco novelas finalistas, antes de dar su veredicto. En la foto, Un vampiro en Maracaibo (Alfaguara), de Norberto Jos&#233; Olivar, ganadora de la edici&#243;n anterior.<br />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ficci&oacute;n Breve Venezolana anuncia la recepci&oacute;n de obras para la segunda edici&oacute;n del Premio de la Cr&iacute;tica a la novela del a&ntilde;o, correspondiente al 2009, galard&oacute;n que organiza con el patrocinio del grupo de empresas Econoinvest y el apoyo de la Librer&iacute;a Kalathos. Este concurso tiene por objetivos: 1) contribuir con el fomento y desarrolla del mercado editorial venezolano, y 2) reivindicar la figura del cr&iacute;tico especializado como actor fundamental del desarrollo y crecimiento de la actividad literaria del pa&iacute;s, la cual requiere del concurso de todos los entes involucrados: autores, editores, promotores, libreros, cr&iacute;ticos y, por supueto, los lectores, para su consolidaci&oacute;n.<br />Para tal fin, Ficci&oacute;n Breve Venezolana, junto al Grupo de Empresas Econoinvest, dan continuidad a este premio para obras publicadas, de periodicidad anual y premiar&aacute; la novela que, a juicio del jurado (conformado por investigadores venezolanos de literatura), sea considerada como la m&aacute;s relevante del a&ntilde;o objeto del concurso. Este a&ntilde;o podr&aacute;n participar todas las novelas publicadas durante el a&ntilde;o 2009, para lo cual se deben enviar tres ejemplares de la novela junto a un sobre con los datos y se&ntilde;as de contacto del autor. Las postulaciones podr&aacute;n ser efectuadas por el autor o por la editorial. Este a&ntilde;o, como novedad, el jurado seleccionar&aacute; hasta un m&aacute;ximo de cinco novelas finalistas antes de dar a conocer su veredicto. <br />Aunque era la intenci&oacute;n de Ficci&oacute;n Breve Venezolana ampliar la convocatoria al g&eacute;nero Cuento, dicha ampliaci&oacute;n debi&oacute; postergarse para una futura edici&oacute;n, debido a razones log&iacute;sticas y presupuestarias. <br />El Premio de la Critica, en su menci&oacute;n Novela, est&aacute; dotado de una bolsa de Bs. 6.000,00 (seis mil bol&iacute;vares) y recibe postulaciones desde este jueves 6 de mayo hasta el 25 de junio del presente a&ntilde;o. El jurado para esta edici&oacute;n est&aacute; conformado por los investigadores acad&eacute;micos Luz Marina Rivas (UCV), Miguel &Aacute;ngel Campos (LUZ) y Carmen Victoria Vivas (ULA). El premio ser&aacute; entregado en un acto especial en el marco de los 11 a&ntilde;os de este portal literario.</p>
<p>Bases del premio<br />&nbsp;<br />Con el fin de promover la obra novelistica venezolana contempor&aacute;nea, y apoyar el trabajo de autores y editoriales locales, as&iacute; como reivindicar la figura del cr&iacute;tico especializado, el portal literario Ficci&oacute;n Breve Venezolana, conjuntamente con el Grupo de Empresas Econoinvest, ha decidido convocar la Segunda Edici&oacute;n del Premio de la Cr&iacute;tica a la novela del a&ntilde;o 2009.<br />El cual se regir&aacute; por las siguientes bases:</p>
<p>1.- Podr&aacute;n participar todas las novelas de autores venezolanos, editadas en el pa&iacute;s durante el lapso comprendido entre el 01 de enero y el 31 de diciembre del a&ntilde;o 2009.<br />2.- Las novelas participantes podr&aacute;n ser postuladas por el autor o por la editorial. Podr&aacute;n participar obras publicadas por todas las editoriales con sede en el pa&iacute;s, sean estas comerciales, internacionales, alternativas, gubernamentales, universitarias e, incluso, ediciones de autor.<br />3.- El jurado preselecionar&aacute; un m&aacute;ximo de cinco (5) novelas finalistas, las cuales se har&aacute;n p&uacute;blicas antes de dar a conocer la ganadora.<br />4.- La obra ganadora recibir&aacute; un premio en met&aacute;lico de Bs. 6.000,00 (seis mil bol&iacute;vares), el cual ser&aacute; indivisible y no podr&aacute; ser considerado desierto. <br />5.- Los interesados en participar deber&aacute;n consignar tres (3) ejemplares de la novela (junto a un sobre con sus datos personales y de contacto), a la siguiente direcci&oacute;n: Librer&iacute;a Kalathos, Centro de Arte Los Galpones de Los Chorros, Caracas, en horario comprendido entre las&nbsp; 2:00 y las 5:00 pm. Las obras ser&aacute;n recibidas entre el 06 de mayo y el 25 de junio del presente a&ntilde;o.<br />6.- El jurado de la presente edici&oacute;n estar&aacute; conformado por los investigadores: Luz Marina Rivas (UCV), Miguel &Aacute;ngel Campos (LUZ) y Carmen Victoria Vivas (USB).<br />7.- El Premio ser&aacute; entregado en un acto especial, en el marco de la celebraci&oacute;n de los 11 a&ntilde;os de Ficci&oacute;n Breve Venezolana, el cual ser&aacute; oportunamente anunciado por los organizadores.<br />8.- Todo lo no establecido en las presentes bases ser&aacute; resuelto por el Comit&eacute; Organizador en conjunto con los Miembros del Jurado. <strong>/ FBV</strong></p>
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